Microsoft considera rentable Xbox Game Pass
Microsoft considera rentable Xbox Game Pass sin contar las pérdidas por ingresos de juegos first-party, según Christopher Dring.
Pese al clima tenso que se respira en Microsoft, marcado por despidos masivos, cancelaciones de proyectos e incluso cierres de estudios, la compañía sigue considerando Xbox Game Pass como un negocio rentable. Pero hay un matiz importante: no se tienen en cuenta las pérdidas por los juegos propios (first-party) que se lanzan directamente en el servicio desde el día uno.
La información llega a través de Christopher Dring, cofundador y editor jefe de The Game Business, quien ha publicado una serie de mensajes en la red social X (Twitter), revelando detalles importantes sobre cómo Microsoft calcula la rentabilidad de Game Pass.
¿Qué cuenta Microsoft como “rentabilidad”?
Según Dring, Microsoft basa sus cálculos de rentabilidad en conceptos muy concretos:
“Los costes asociados al negocio de Game Pass son las tarifas pagadas a terceros, el marketing y los costes del servicio… y con esa métrica, es rentable”, afirmó Dring.
Lo que no se incluye, sin embargo, es el dinero que Microsoft deja de ganar al lanzar sus juegos propios en Game Pass sin coste adicional para los suscriptores.
Los juegos de Xbox pierden valor… pero no se refleja en las cuentas
Dring destaca que si los estudios first-party de Xbox recibieran la misma compensación que los terceros, entonces la rentabilidad del servicio probablemente no sería real. En sus palabras:
“No cuentan los ingresos perdidos que los estudios first-party de Xbox están viendo como resultado del servicio. Me imagino que si esos estudios recibieran una compensación similar, la rentabilidad no sería la misma.”
Microsoft, además, confirmó directamente a Dring que los costes de los lanzamientos propios no se incluyen en los análisis de rentabilidad de Game Pass. Por tanto, los números positivos reflejan únicamente la relación con terceros, no el impacto real en el ecosistema de Xbox.
Dudas internas sobre la sostenibilidad de Game Pass
No todos dentro de la industria comparten el entusiasmo por este modelo. Raphaël Colantonio, fundador de Arkane Studios, fue tajante la semana pasada al criticar la idea de que Microsoft tenga “dinero infinito” para sostener Game Pass a largo plazo:
“Estoy harto de que nos digan que no afecta a las ventas, y luego lo admitan años después. ¡Claro que afecta! ¿De verdad?”, publicó, respondiendo a una reflexión de Michael Douse (director de publicación de Baldur’s Gate 3) sobre los límites financieros del modelo.
Estas declaraciones reflejan un sentimiento compartido entre desarrolladores: el impacto en las ventas reales sí existe, y no todos están convencidos de que el modelo de suscripción sea sostenible a largo plazo, incluso para una empresa del tamaño de Microsoft.
La visión de Phil Spencer sobre Game Pass
Phil Spencer, CEO de Microsoft Gaming, también ha ofrecido su visión sobre el futuro del servicio. En abril, reconoció que Game Pass no es para todo el mundo, pero lo calificó como una “opción saludable” para ciertos jugadores:
“Si solo juegas uno o dos juegos al año, Game Pass probablemente no es para ti. Lo mejor sería comprarlos directamente. Pero quiero que tengas esa opción.”
En febrero, ya había dejado claro que Microsoft no busca eliminar el concepto de propiedad de los videojuegos, sino ofrecer alternativas para distintos tipos de jugadores.
¿Rentable, pero a qué precio?
Si bien Microsoft considera que Xbox Game Pass es rentable, lo hace sin tener en cuenta las pérdidas por ventas de sus propios títulos. Esto dibuja una imagen incompleta, donde el beneficio se sostiene gracias a los acuerdos con terceros, pero no refleja el impacto real dentro del ecosistema Xbox.
A largo plazo, y según voces de la industria, la sostenibilidad del modelo está en entredicho, especialmente si se siguen ignorando ciertos costes clave. ¿Puede Game Pass mantenerse sin perjudicar a los estudios internos? Esa es la verdadera pregunta que queda por responder.

