Según la clasificación final de la ESRB
Según la clasificación final de la ESRB, Starfield podría tener microtransacciones de algún tipo, que no se especifican claramente.
Starfield puede tener microtransacciones de algún tipo, al menos según la clasificación final de la ESRB (el organismo que clasifica los videojuegos en Norteamérica). Por desgracia, la descripción no las ilustra en modo alguno, por lo que sólo cabe especular al respecto.
El texto exacto que figura en la clasificación de la ESRB es: «In-Game Purchases(PC,Xbox Series)». Se trata de una fórmula genérica que indica la presencia de compras dentro del juego de algún tipo, ya sean relacionadas con monedas del juego, objetos cosméticos, pases de temporada y demás.
Para un título como Starfield, es concebible que estemos hablando de algún tipo de DLC, teniendo en cuenta los anteriores juegos para un jugador de Bethesda como The Elder Scrolls V: Skyrim y el más reciente Fallout 4, pero también podría haber compras cosméticas, por lo que sabemos. Más improbable es la presencia de una moneda del juego que pueda comprarse con dinero real, dado el tipo de experiencia que se ofrece.
Otra posibilidad muy real es la implementación inmediata de un club de creación, como los de Skyrim y Fallout 4, que permitirá a los modders vender su trabajo. En este caso, los objetos a la venta podrían ser de cualquier tipo. Teniendo en cuenta lo cerca que están Bethesda y la escena modder, esta es quizá la hipótesis más concreta de todas las propuestas.
En definitiva, antes de empezar a preocuparnos, esperemos a un anuncio oficial. Por lo demás, os recordamos que habrá un showcase de Starfield el 11 de junio de 2023, mientras que el juego saldrá a la venta el 6 de septiembre de 2023 para PC y Xbox Series X/S.

Otras noticias:
El multimillonario consejero delegado de Berkshire Hathaway, Warren Buffett, es uno de los grandes empresarios estadounidenses y mundiales que ha apostado por la adquisición de Activision Blizzard por parte de Microsoft y ahora se ha pronunciado sobre el bloqueo impuesto por la CMA británica, afirmando sin rodeos que «el Reino Unido se equivocó».
