Análisis Onimusha 2: Samurai’s Destiny
Análisis Onimusha 2: Samurai’s Destiny. ¿Una simple remasterización o un homenaje nostálgico bien pensado?.
Onimusha 2: Samurai’s Destiny fue, y sigue siendo, un título único: una mezcla de acción samurái, horror demoníaco al estilo Resident Evil y drama absurdo propio de las épocas más creativas de Capcom. Su regreso en forma de remaster es una carta de amor a los fans… pero también un recordatorio de lo mucho que ha cambiado el medio en 20 años.
Argumento extravagante, personajes inolvidables
La historia arranca tras los eventos del primer Onimusha, con Nobunaga Oda convertido en demonio. Nuestro nuevo protagonista, Jubei Yagyu, es el último de su clan y busca venganza. Su personalidad estoica contrasta con un reparto que incluye desde demonios afeminados y fabulosos como Gogandantess, hasta samuráis borrachos con traumas familiares como Ekei.
¿Momentos serios seguidos de ridiculez? Claro: vas de una escena trágica a cabalgar un caballo robótico con una mujer desmayada en brazos, en una de las escenas románticas más ridículas que se han escrito. Así es Onimusha 2, y eso lo hace especial.
Combate que sigue brillando… gracias a algunos retoques
El sistema de combate sigue siendo su mayor fortaleza. Jubei puede usar varias armas elementales con combinaciones simples pero satisfactorias:
Katana eléctrica rápida
Lanza de hielo
Espada doble con tornados
Martillo de guerra lento pero letal
Espadón de fuego brutal
Los parrys siguen siendo espectaculares: pulsar el ataque justo antes de recibir un golpe permite un contraataque demoledor que arrasa enemigos y deja caer más recompensas. El sistema de orbes añade tensión, ya que al absorberlos quedas vulnerable.
Mejoras justas, fallos inevitables
El remaster actualiza los gráficos con nuevos modelos y texturas que realzan el diseño artístico original de Keita Amemiya, e incluye una galería con arte conceptual. Sin embargo, los fondos pre-renderizados sufren: se ha recortado la imagen en lugar de adaptarla al formato panorámico, lo que hace que algunos detalles desaparezcan de la pantalla. Sugerencia: activa el modo 4:3 para evitarlo.
El control ha sido modernizado para permitir movimiento libre con stick analógico, aunque los fans puristas pueden usar los controles tipo “tanque”. Eso sí: el cambio de ángulo de cámara puede provocar giros inesperados si no se tiene cuidado.
Puzzles, modos extra y contenido adicional
La herencia Resident Evil sigue viva en sus rompecabezas: colocar gemas, resolver acertijos deslizantes e incluso pruebas tipo Sudoku. Más allá de la campaña, el juego ofrece:
The Man in Black: intenta un recorrido pacifista mientras desbloqueas documentales.
Team Oni: juega como los aliados de Jubei en un modo similar a “Mercenarios”.
Puzzle Phantom Realm: retos centrados en puzzles por recompensas.
También se añaden galerías, materiales del “making of” y varios modos de dificultad (incluyendo hell mode y modo fácil narrativo).
Onimusha 2: Samurai’s Destiny sigue siendo un juego camp, exagerado y sin miedo al ridículo, con una jugabilidad sorprendentemente sólida. El remaster no reimagina nada, pero pule lo justo para que su esencia brille.
No es una joya moderna ni una transformación radical, pero sí una ventana fascinante a una época en la que Capcom se atrevía a ser raro, melodramático y genial a partes iguales.
