Unfinished Business expande el universo de RoboCop
RoboCop: Rogue City – Unfinished Business es más que un simple contenido adicional: es una expansión standalone que continúa directamente la historia del aclamado Rogue City, pero puede jugarse sin necesidad de haber completado el juego base. Desarrollado por Teyon y disponible para PS5, Xbox Series y PC, el título consolida la visión narrativa y jugable del universo RoboCop con una propuesta que respeta a fondo la obra original.
Una historia sólida y cinematográfica
Ambientado tras los sucesos del juego principal, Unfinished Business comienza con un ataque a la comisaría donde trabaja RoboCop. Un grupo de mercenarios roba tecnología de la OCP y se atrinchera en la OmniTower, un proyecto de vivienda utópico que oculta una oscura realidad. La narrativa continúa explorando la humanidad de Alex Murphy, su lucha interna y su evolución como figura entre lo mecánico y lo humano.
El guion está cuidadosamente elaborado y añade profundidad tanto a RoboCop como al lore general, ofreciendo giros interesantes y momentos de gran carga emocional. Los fans del personaje quedarán más que satisfechos: este contenido respira cine ochentero por todos sus poros.


Jugabilidad lineal con novedades bienvenidas
Manteniendo la estructura lineal del título original, el juego propone misiones centradas en investigar, recolectar pistas y, por supuesto, abatir a decenas de enemigos con el característico estilo brutal de RoboCop. Eso sí, la dificultad inicial es más elevada de lo habitual, ya que enfrentamos enemigos provenientes del tramo final del juego base, lo que puede suponer un reto inesperado para quienes no estén habituados.
La principal novedad es el sistema de finalizaciones, activable con R1 al estar cerca de objetos señalados en amarillo. Estas ejecuciones son espectaculares y eliminan enemigos de cualquier clase al instante, aportando dinamismo y variedad al combate.
También regresan las habilidades ya conocidas: escudo protector, golpe aturdidor, impulso, y el uso del entorno para ricochetear disparos, una mecánica tan creativa como eficaz. A esto se suma el sistema de circuitos de mejora, que potencia la clásica Auto-9 de RoboCop, pero que exige planificación estratégica, ya que una mala combinación de chips puede penalizarte tanto como beneficiarte.
Hubs pequeños y misiones secundarias sencillas
A diferencia de Rogue City, que ofrecía zonas semiabiertas, aquí se apuesta por hubs más reducidos, con misiones secundarias simples y de escaso peso narrativo (como levantar un portón o encontrar una mascota). Aunque siguen otorgando experiencia, su utilidad se limita a lo funcional y no logran enriquecer la historia principal.
El sistema de progresión se mantiene: subimos de nivel, desbloqueamos habilidades y podemos invertir puntos en mejoras de salud, ingeniería, daño crítico, entre otras. Las decisiones en los diálogos han perdido peso, y ahora su impacto se limita a otorgar experiencia o trofeos, eliminando la bifurcación narrativa que presentaba el juego base.
Nuevas perspectivas jugables
Una de las adiciones más refrescantes es la posibilidad de controlar a otros personajes. Por ejemplo, revivimos un día como Alex Murphy antes de convertirse en RoboCop, con un enfoque más táctico, sin habilidades especiales, donde prima la cautela. Estas secciones aportan variedad, desarrollan mejor a los personajes y hacen que la historia se sienta más completa y coherente.
Técnica y ambientación: luces y sombras
Gráficamente, el título mantiene el nivel de Rogue City, pero algunos bugs menores empañan la experiencia: desde errores en las animaciones de finalización hasta desincronización en los subtítulos. Las caídas de framerate también son frecuentes en zonas con alta densidad de enemigos, lo cual sorprende dado que Teyon ya contaba con experiencia previa.
Afortunadamente, el diseño sonoro es sobresaliente. La banda sonora recupera el tema clásico de RoboCop, y suma nuevas pistas que acompañan perfectamente tanto a la acción como a los momentos más sombríos. Hay una secuencia en particular —mencionada en los tráilers— que se vuelve inolvidable gracias al acompañamiento musical.
Conclusión: un complemento imprescindible para fans
RoboCop: Rogue City – Unfinished Business es una expansión que demuestra que se pueden hacer videojuegos fieles, emocionantes y cinematográficos a partir de franquicias icónicas. Con una historia atrapante, una jugabilidad sólida y pequeñas innovaciones, Teyon entrega un producto que enriquece el universo de RoboCop y deja claro que entiende profundamente al personaje.
A pesar de algunos problemas técnicos y un enfoque más contenido en su estructura, Unfinished Business es una carta de amor a los fans del cine de acción clásico, y uno de los mejores ejemplos de cómo mantener viva una saga legendaria a través del videojuego.
Este análisis ha sido realizado gracias a un código de Nacon España.
