El regreso triunfal de las plataformas al estilo PS2
De vez en cuando, aparece un título capaz de despertar una profunda nostalgia. Si creciste disfrutando de varias generaciones de consolas, recordarás con gran cariño la época de PlayStation 2. Duskfade se siente como un título extraído directamente de ese catálogo legendario. Por esta razón, el juego encajaría a la perfección en la mítica máquina de Sony. La desarrolladora Weird Beluga tenía muy clara su meta y ha logrado un resultado notable.

Una aventura clásica con tecnología ancestral
La historia de este videojuego de plataformas nos traslada hasta el peculiar mundo de Tick Town. Allí conocemos a Zirian, un joven que vive tranquilamente junto a su hermana Allira. Sin embargo, la tranquilidad acaba cuando el abuelo de ambos fallece de forma completamente repentina. A partir de ese momento, la tragedia se desencadena sobre los protagonistas de forma inevitable.
Allira decide investigar la tecnología ancestral creada por los antiguos Maestros Relojeros. Por desgracia, este hecho desata una terrible oscuridad sobre todas las tierras conocidas. Además, hordas de criaturas oscuras comienzan a invadir cada rincón del planeta. Como la joven queda atrapada en la torre del reloj, Zirian debe emprender un viaje heroico.
Al comenzar la aventura, nuestro protagonista se encuentra con un aliado muy especial. Se trata de Cuckoo, un curioso pájaro mecánico que lo acompañará constantemente. El estudio de desarrollo intentó construir un universo rico en detalles narrativos. Por desgracia, los diálogos excesivamente largos pueden interrumpir el ritmo en ciertos momentos. A pesar de esto, la premisa principal funciona bastante bien para motivar al jugador.

Plataformas de acción lineal y mecánicas de exploración
Desde el punto de vista jugable, nos encontramos ante un juego de plataformas de acción bastante convencional. La propuesta rechaza el diseño de mundo abierto actual para ofrecer niveles principalmente lineales. No obstante, algunos escenarios ofrecen zonas abiertas que invitan a la exploración. El mayor inconveniente del juego reside en la orientación durante el recorrido.
El título prescinde de un mapa para guiarnos por los escenarios. Por esta razón, desandar lo andado puede convertirse en una tarea algo molesta. En muchas ocasiones terminarás dando vueltas en círculo al perder la noción del camino correcto. Aunque no necesitamos flechas brillantes, el diseño de niveles resulta confuso a veces.
A pesar de este detalle, el movimiento del personaje resulta sumamente satisfactorio. Conforme avanzas por las distintas zonas, desbloqueas nuevas habilidades de desplazamiento. Entre ellas destaca un genial gancho de agarre que facilita mucho las cosas. Esta herramienta resulta fundamental para superar las secciones de plataformas más exigentes.

Sistema de combate y progresion mediante cristales
Además de las habilidades de movimiento, el protagonista obtiene nuevas capacidades para el combate. Las batallas se sienten directas y funcionales durante la mayor parte del tiempo. Sin embargo, el juego comete un pequeño error al no fijar automáticamente al siguiente enemigo. Esta falta de fijación provoca que des golpes al aire tras derrotar a un rival.
Para mejorar al personaje, deberás recolectar los cristales de tiempo repartidos por cada escenario. Estas gemas funcionan como la moneda oficial dentro de esta colorida aventura de acción. Por suerte, estos cristales abundan en la mayoría de los rincones del mapa. Por lo tanto, no necesitarás explorar cada rincón para mejorar tu armamento.
Por otro lado, los enfrentamientos contra los jefes finales resultan sumamente divertidos. Cada uno de estos enemigos cuenta con mecánicas y patrones de ataque variados. Gracias a esto, las batallas se sienten frescas y muy dinámicas en todo momento.
Apartado visual deslumbrante y rendimiento en consolas
En el plano visual, la obra de Weird Beluga luce verdaderamente genial. El estilo artístico recuerda a una mezcla entre Kingdom Hearts y el clásico Vexx. Destacan sus colores apagados y sus escenarios de corte anguloso muy característicos. Además, la variedad estética entre las distintas zonas aporta un toque muy fresco al conjunto.
Por desgracia, la variedad de los enemigos comunes resulta un poco decepcionante. A pesar de esto, el diseño general de los escenarios compensa claramente esta pequeña falta. En cuanto al rendimiento, la versión probada en Xbox Series X rinde a 60 fps. Las animaciones acompañan de forma notable a toda la acción en pantalla.
En definitiva, este título representa una gran carta de amor a la era PS2. Si echas de menos los juegos de aquella época dorada, debes darle una oportunidad.

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