Blightstone ofrece un sistema de combate táctico brillante
Blightstone ofrece un sistema de combate táctico brillante y muy creativo, pero su ritmo irregular y un RNG demasiado punitivo lastran la experiencia global.
Tras un año intenso e inspirador para la industria del videojuego, 2026 arranca con grandes promesas tanto en el escenario AAA como en el indie. Sin embargo, antes de mirar demasiado lejos, toca centrarse en lo que ya tenemos sobre la mesa.
Ahí es donde entra Blightstone, un nuevo RPG estratégico de estilo roguelike desarrollado por Unfinished Pixel. El género no atraviesa precisamente una época de escasez, con lanzamientos constantes cada año, así que la pregunta es inevitable: ¿qué hace Blightstone para destacar entre tanta competencia?
La situación no es sencilla. Este año coincide con propuestas tan potentes como Slay the Spire 2 o la gran expansión de Cult of the Lamb, Woolhaven. Frente a estos nombres consolidados, Blightstone llega como una IP nueva de un estudio poco conocido, algo que genera cierta incertidumbre desde el primer momento.

Un roguelike que cumple, pero no sorprende
Blightstone cumple con casi todos los pilares clásicos del roguelike. Cada partida te plantea un objetivo general, llegar al jefe final del mapa, mientras superas eventos aleatorios, combates y retos distribuidos de forma procedimental.
La muerte, omnipresente en este tipo de juegos, te devuelve al inicio conservando parte del progreso. A medida que las runs mejoran, también lo hace lo que arrastras contigo. Es un ciclo bien conocido que aquí funciona tanto a favor como en contra del juego.
El problema es que Blightstone se limita a cumplir. No busca redefinir el género ni introducir mecánicas realmente rompedoras. Tampoco alcanza el nivel de fluidez y diversión de referentes como Hades o Dead Cells. Funciona, sí, pero rara vez brilla fuera de un área muy concreta.

El combate como gran punto fuerte
Donde Blightstone realmente destaca es en su sistema de combate. En un género donde las batallas suelen ser correctas pero poco memorables, aquí el enfrentamiento táctico resulta sorprendentemente satisfactorio.
Los escenarios juegan un papel clave. Elementos como agua, fuego, barriles explosivos, rocas o barreras influyen directamente en cómo afrontas cada combate. Algunos personajes disponen de ataques a distancia capaces de provocar daño en área, mientras que habilidades como la telequinesis permiten lanzar enemigos contra el entorno para maximizar el impacto.
Todo tiene un carácter muy táctil. Cada acción se siente contundente, y una mala decisión puede desencadenar un efecto dominó devastador. Esa sensación de riesgo constante es, precisamente, uno de los grandes atractivos del juego.

Una dificultad mal equilibrada
El problema es que el combate no evoluciona lo suficiente con el paso de las horas. Los enfrentamientos acaban pareciéndose demasiado entre sí y la curva de dificultad resulta excesivamente abrupta.
Hay momentos en los que el juego se vuelve aplastantemente difícil. El RNG, combinado con trampas y eventos poco previsibles, hace que llegar al final de un mapa se sienta más como una cuestión de suerte que de aprendizaje. A esto se suma un diseño de mapa lleno de distracciones y contenido de relleno que rompe el ritmo de las partidas.
El resultado es una experiencia con un pacing irregular, donde la sensación de progreso se ve constantemente saboteada.

Un sistema táctico con mucho potencial
Blightstone apuesta por combates por turnos, dando libertad total de movimiento en cada fase. Cada personaje aporta un rol diferente, y sus opciones se amplían conforme avanzas entre runs, desbloqueando nuevas habilidades, armas y acciones.
Elegir el posicionamiento correcto, evitar golpear a tus aliados o preparar sinergias con el entorno es clave para sobrevivir. Aquí es donde el juego brilla con luz propia y demuestra que tiene una base de diseño muy sólida.
Arte atractivo y una banda sonora desacertada
En lo visual, Blightstone cumple con nota. El diseño artístico es atractivo, los personajes tienen personalidad y los diálogos destacan especialmente en las secuencias de campamento, que ofrecen un respiro narrativo y atmosférico muy bien conseguido.
La música, sin embargo, no acompaña. La mezcla de fantasía tradicional con rock grunge y sonidos cercanos al EDM resulta desentonada y rompe la inmersión. La intención de innovar es apreciable, pero el resultado no termina de funcionar.
Eso sí, la variedad visual de los escenarios ayuda a mitigar la repetición de los combates. Aunque las batallas sean similares, el viaje a través del mapa se siente cambiante y visualmente estimulante.
Blightstone tiene un sistema de combate excelente y un uso del entorno que lo diferencia de otros roguelike estratégicos. Sin embargo, su ritmo irregular, un RNG demasiado castigador y una progresión poco agradecida acaban pesando demasiado en el conjunto.
Hay una gran idea bajo la superficie, pero está enterrada bajo decisiones de diseño que parecen más interesadas en castigar al jugador que en enseñarle. Con ajustes, podría convertirse en algo especial. Tal y como está ahora, se queda a medio camino.
FAQ sobre Blightstone
¿Qué tipo de juego es Blightstone?
Blightstone es un RPG estratégico de estilo roguelike con combates por turnos y progresión procedimental.
¿Cuál es su principal punto fuerte?
El sistema de combate, gracias al uso de elementos del entorno y a su enfoque táctico.
¿Es un juego muy difícil?
Sí, presenta picos de dificultad muy elevados y un RNG bastante punitivo.
¿Destaca frente a otros roguelike populares?
En combate sí, pero en ritmo y progresión se queda por detrás de los grandes referentes del género.
